Batalla naval · Historia
Un juego en papel cuadriculado
Cantar coordenadas para encontrar barcos ocultos se suele situar a comienzos del siglo XX como juego de lápiz y papel. Dos jugadores dibujaban sus cuadrículas sin que el otro las viera, marcaban sus barcos y cantaban casillas respondiendo «tocado» o «agua»: no hacía falta nada más.
Blocs impresos
En los años treinta empezaron a venderse blocs con cuadrículas impresas bajo distintos nombres. La variante «salva», en la que disparas tantas veces como barcos te queden a flote, se hizo popular en esa misma época.
Clavijas, pitidos y pantallas
Desde mediados del siglo XX apareció en tableros de plástico con clavijas y en juguetes electrónicos, y se adaptó a los ordenadores desde los primeros tiempos de la informática doméstica. Sus reglas sencillas y su lógica clara lo convierten además en un ejercicio de programación clásico.
Un juego de probabilidades
Parece puro azar, pero contar las posiciones posibles de los barcos restantes —un «mapa de probabilidades»— reduce muchísimo el número medio de disparos. Por eso es un ejemplo habitual en clase para explicar probabilidad y algoritmos de búsqueda.